¿Quién iba a imaginar que a principio de siglo, un carismático joven cuarteto de San Francisco, llamado Tango No. 9 iría a atraer un ferviente culto de aficionados en los clubes de jazz del Area de la Bahía - en base a su seductora interpretación de música de tango de los años 50? Para realmente apreciar a los inspirados - y osados - músicos de Tango No. 9, primero se debe hacer un breve viaje imaginario al Parós de 1954. La novela de moda ese verano es Bonjour Tristesse, de la joven escritora de solo dieciocho años Francoise Sagan. Hay también una particular proliferación de observaciones de platos voladores en la campiña francesa, los que se describen como cigarros voladores de color anaranjado llamados "les Churchills." Llegado Diciembre, el clima se hace inusualmente caluroso, tornándose todavía mas extraño por las severas tormentas de viento. Mientras los Parisinos corren apresurados entre los castaños del Jardín de Luxemburgo y descansan del ritmo frenético de las compras navideñas tomando una copa de pastis o una taza de café, el ambiente es optimista, aliviado. Este es, sin duda el mejor año que ha visto Francia desde la Segunda Guerra Mundial.

Es este París apresurado, celebrando el renacimiento de postguerra, al cual el músico Argentino de 32 años Astor Piazzolla llegóoriginalmente con una beca luego de haber ganado el concurso por su "Sinfonóa de Buenos Aires." Ahí estudiócon la legendaria profesora Nadia Boulanger, determinado a abandonar su identidad de tanguero y dedicarse a la música clásica. Boulanger no está de acuerdo y lo alienta a Piazzolla a dedicarse a la música de tango de Buenos Aires. Durante los años de 1954-55 él escribe composiciones melancólicas y dulces "Río Sena" y "Marrón y Azul" que reflejan el temperamento de un joven que extraña su tierra, a la vez estimulado por las calles de París.


Si bien estas obras de Piazzolla fueron eclipsadas por su trabajo posterior en "tango nuevo", estas tempranas composiciones toman nueva vida en manos de Tango No. 9, con el debut de su álbum "all them cats in Recoleta, Vintage Piazzolla." ("todos esos gatos de Recoleta, Piazzolla Antiguo.") Es este un gran logro de Tango No. 9, un grupo de tres americanos - Catherine Clune, Greg Stephens y Joshua Brody - y una francesa - Odile Lavault - un álbum formidable que crea una rica atmósfera de elegancia peculiar, perversidad caprichosa, y sensualidad crepuscular dedicado al maestro argentino y a su deconstrucción revolucionaria de la música clásica bailable de tango de los años 40 y 50.

La creación de Tango No. 9 en 1998 ocurrióde manera totalmente romántica. La violinista Catharine Clune, veterana del Club Foot Orchestra y de la Orchestra Nostalgico, dice que la idea le apareció en un sueño y desde que se despertó en la mañana, comenzó a investigar ávidamente la vida de Astor Piazzolla.

"Piazzolla dejó la Argentina en 1950 en un momento en que la gente realmente lo odiaba," explica Clune. "Él introdujo cambios radicales, tocaba versiones desfiguradas de estas bellísimas viejas canciones. Seró a como si Beck tocara canciones de los Beatles y las arruinara. Los argentinos se horrorizaron - en parte porque él trataba con elementos que tocaban el alma de todos - y la gente penso que se había vuelto loco."

Lo que es extraordinario acerca de Tango No. 9 es la instrumentación sin igual del cuarteto. Además de la violinista Clune, el cuarteto incluye a Joshua Brody en piano, Odile Lavault en bandoneón, el clásico instrumento del tango, y Greg Stephens en trombón. ¿Trombón?

"Todas las bandas en las que he participado han tenido trombón y es uno de mis instrumentos favoritos," dice Clune. "Es un instrumento incomprendido que tiene la misma tesitura del violoncelo. Pero si hubiésemos puesto un violoncelo el grupo tendría una sonoridad de cuarteto de cuerdasŠla inclusión del trombón agrega un elemento de jazz y además puede contribuir solos realmente lóricos y sexy."

El pianista Joshua Brody también tocaba con Clune en la Orchestra Nostalgico, conocida por sus reconstrucciones de las viejas partituras cinematográficas de Nino Rota, convertido ahora igualmente en un enamorado del tango. "Tocar la música de Piazzolla es un desafío y un placer similar al acompañar teatro improvisartorio. Empujamos las fronteras de la música de vanguardia, pero aunque a veces nos sintamos perdidos, nos mantenemos conectados a la pasión y a la entrega del tango." Esa pasión es evidente en este provocativo debut de Tango No. 9, en versiones imponentes como "Tanguango", guiadas por los glissandos del violín de Clune, y por la impulsiva brusquedad del piano de Brody. El perverso humor del trombón de Stephens triunfa en grabaciones como "La Calle" mientras que el convincente trabajo de bandoneón de Odile Lavault en "Fievre" tienta al más torpe bailarín a probar unos pasos de tango en la pista.

Clune admite que fue difícil encontrar un bandoneón en el Area de la Bahía San Francisco - a un maestro de este instrumento de origen alemán que define el sonido visceral particular del tango. Finalmente encontróa la acordeonista Lavault quién se decidió a aprender el clásico y temperamental bandoneón. "Descubrí que yo era solo una de las muchas acordeonistas francesas que desde los años 20 se sintieron frustradas con su instrumento al intentar tocar tango," explica Lavault, "y que también sentían celos de la popularidad de los bandoneonistas argentinos!"

Grabado en los estudios Mobius de San Francisco en la primavera del año 2000, Tango No. 9 fue producido por el propio grupo y grabado y mezclado por Oliver DiCicco y editado por Ken Lee.

"Al principio tenóamos miedo de interpretar esta música dado que no somos argentinos," admite Clune. "Es música increíblemente emocional...conmovedora, tentadora, música que da que pensar, al igual que hace sentir." Ella busca las palabras adecuadas para describir la música de Astor Piazzolla que tanto ama y que Tango No. 9 ha resucitado con tan voluptuosa entrega. "Me emociona el corazón," exclama Clune con alegróa y vuelve a sonreór.

Vibrante, voluptuoso y con un toque de inmortalidad, la sofisticada ironóa del cuarteto Tango No. 9 no solo adopta los ritmos sensuales y las tangentes del tango, también celebra al revolucionario compositor Astor Piazzolla, un hombre que dedicósu vida a la música Argentina que inspiró tanto su adoración como su desprecio.



Spanish translation by Alejandro Oyuela.